Inicio > General > Los Niños Hoy. La televisión y los niños pequeños

Los Niños Hoy. La televisión y los niños pequeños

Irma Lilia Luna Fuentes

María Claudia Martínez Martínez

En esta ocasión queremos abordar un tema que ha estado en la mente de los padres, los pediatras y los especialistas en la infancia desde hace varias décadas…¿Deben los niños pequeños mirar televisión? ¿Ayuda o no al desarrollo de sus capacidades? Hasta ahora, la mayoría de los padres han escuchado que los estudios desalientan exponer a los niños a la televisión. Pero a pesar de eso, la realidad es que una inmensa mayoría de niños pequeños ven programas de TV antes de cumplir los tres años.

¿Entonces, exactamente, cuál es el peligro? ¿Cualquier programa o video es o no es aceptable para los infantes?

En Los Niños Hoy creemos que es muy importante, cuando tenemos niños pequeños en la familia, reflexionar sobre el tema y cambiar nuestros hábitos de recreo y descanso. Es cierto que la televisión puede aportar a los niños muchos conocimientos e información, que pueden aprender vocabulario, ciencia, geografía, las diferencias culturales….pero no antes de los cinco años. Además, este aporte positivo de la televisión sólo aplica si cuidamos la calidad de los programas que nuestros hijos miran, pero el problema es que miran todo tipo de programas con sus padres, hermanos y hermanas mayores, en casa de los amiguitos, etc.., y los adultos estamos “tan ocupados” o somos también tan “teleadictos”, que no estamos lo suficientemente atentos a esta visualización pasiva.

LOS ESPECIALISTAS DICEN:

Para convencer a nuestros lectores de no someter a los niños menores de tres años al influjo de la televisión, hemos recopilado diversas opiniones e investigaciones.

         Un estudio realizado por la fundación Henry J. Kaiser Family Foundation,  que ha ayudado al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a conformar una política de medios para la población infantil norteamericana, arroja las siguientes estadísticas sobre los hábitos televisivos en los niños menores de dos años:

  • 43 % de los niños menores de 2 años ven televisión a diario, y un 18% ve videos o DVDs todos los días.
  • 88% de los padres de estos niños también ve la tele diariamente y señalan que sus bebés están con ellos en el mismo cuarto mientras ven la TV.
  • 74% por ciento de todos los niños menores de 5 años han visto la TV antes de los 2 años.

Y en el caso de los niños menores de 6 años, las cifras de la fundación señalan que:

  • En promedio, los niños menores de seis años pasan casi dos horas al día frente a los medios en pantalla -es decir, casi el mismo tiempo que pasan jugando al aire libre, y tres veces más del tiempo que pasan leyendo o escuchando lo que alguien les lee.
  • 77% prende por sí solo la TV, sin compañía o supervisión de algún adulto.

Otra fundación, la National Literacy Trust, con sede en Londres, Inglaterra, que busca transformar vidas a través del fomento de la lectura, ha publicado también estudios sobre el tema de la tele y los niños chiquitos. Entre sus conclusiones, señala que si bien varios estudios sugieren que los programas adecuados a la edad del niño pueden ayudar a que aprendan el lenguaje, y que existe cierta evidencia de que los niños a los 18 meses de edad responden con palabras a ciertos programas (en especial si el contenido es de alta calidad), lo cierto es que los bebés aprenderán con menos eficacia las palabras de la televisión que de la interacción con las personas que lo cuidan, peculiarmente con su madre.

Pero probablemente la opinión más determinante sea la de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP), que desde hace 20 años manifestó su posición de política sobre los medios y los niños. Esta es su conclusión:

“Los pediatras deberán recomendar encarecidamente a los padres que eviten que los niños menores de dos años vean la televisión. Si bien ciertos programas de televisión pueden ser promovidos como que están dirigidos a este grupo de edad, la investigación sobre la primera etapa de desarrollo del cerebro muestra que, para lograr el crecimiento sano del cerebro y el desarrollo adecuado de las destrezas sociales, emocionales y cognoscitivas, los bebés y los menores de 5 años tienen la necesidad imperiosa de interactuar directamente con sus padres y demás cuidadores importantes. Por lo tanto, habrá que desalentar exponer a los niños pequeños a los programas de televisión.”

Otro estudio recientemente realizado por un grupo de académicos y publicado por American Behavioral Scientist,  señala que en los hogares americanos la televisión permanece encendida aproximadamente seis horas al día. Esa realidad no es muy diferente de lo que pasa en México. Este estudio concluyó que, independientemente de la edad, en los hogares donde se ve la televisión intensamente, los niños suelen ver más televisión y leer menos que los otros. También mostró que los niños de uno, dos y tres años de edad juegan y fijan la atención durante períodos más cortos cuando hay una televisión prendida en el fondo, y que la interacción entre padres e hijos también es menos frecuente cuando se tiene la televisión prendida como fondo.

Un estudio del Hospital Infantil de Boston y la Escuela Médica de Harvard, llevado a cabo con niños de tres años, ha demostrado que ver la televisión en este período de edad no mejora ni el lenguaje ni las aptitudes visuales y motoras de los pequeños. Ni siquiera si los niños ven programas para su edad, de los supuestamente “educativos” (Plaza Sésamo, Pocoyo, Las Pistas de Blue, Barney, etc…)
La investigación, respalda las directrices actuales de la Academia Americana de Pediatría (AAP) que recomienda que los niños no vean la televisión antes de los tres años. Asimismo, sugiere que las características maternas, del niño y del hogar influyen más en el desarrollo cognitivo del bebé que cualquier programa televisivo.
Pero el estudio más acucioso sobre el tema fue el realizado por la revista norteamericana Pediatrics, que analizó los datos de 872 niños del Proyecto Viva, que fue estudio longitudinal sobre las madres y sus hijos, en el que las madres fueron visitadas inmediatamente después del parto, a los seis meses y a los tres años de vida de sus hijos. Las madres rellenaron cuestionarios sobre los hábitos televisivos de sus hijos cuando éstos tenían uno y dos años.

Después, estos datos fueron relacionados con los resultados de pruebas de lenguaje, inteligencia, y de capacidades visuales y motoras de los niños a los tres años.

Este fue el primer estudio que documentó la cantidad de televisión que ven los niños desde su nacimiento, hasta los dos años, y sus capacidades cognitivas a los tres años. En la investigación se consideraron además factores sociodemográficos y ambientales que se sabe condicionan el desarrollo cognitivo infantil, y con todos estos elementos, descubrieron que ver televisión por sí solo no tiene ningún efecto mensurable en la inteligencia infantil.

Finalmente, recogeremos la opinión del célebre pediatra T. Berry Brazelton, uno de nuestros especialistas favoritos. Él ha descrito lo que se conoce como el “estrés de la tele”.

El simple hecho de visualizar imágenes pone al niño en un estado de tensión particular, y ésta es mayor si el pequeño es menor. El niño, delante de la pantalla, moviliza toda su capacidad de atención. “Su cuerpo está pasivo pero tenso, su sistema cardiovascular está al máximo de actividad; la tensión muscular muestra un niño estresado y no un niño relajado… Hay que preguntarse sobre las consecuencias que la televisión provoca en los niños pequeños, de entre uno y cuatro años. A esta edad, la capacidad de soportar experiencias intensas está limitada”.  A esta tensión, se agrega la inactividad física, nefasta para los niños. Y todavía peor: a la tensión y la inactividad, le sumamos la ingesta de golosinas u otro tipo de comidas, reuniéndose así todas las condiciones para que un niño normal se convierta en un pequeño obeso.

¿SABÍAS QUE…?

  • Aún los bebés menores de tres años, se forman opiniones concretas acerca de ciertas marcas específicas promovidas por la publicidad de la televisión y por el comportamiento de los padres.
  • Los bebés aplican las reacciones emocionales que ven en la televisión para guiar su propio comportamiento.
  • Los niños que tienen una tele en su recámara,  ven más programas y la probabilidad de que crezcan besos es mayor. Además, tienen más bajas calificaciones ya en primaria o secundaria.
  • Los pequeños de cuatro a seis años que miran mucha televisión, reducen significativamente su tiempo de juego al aire libre, y de lectura.
  • La función acompañante de un adulto atento puede ser más importante que el supuesto  contenido educativo de un programa televisivo. Al ver la tele junto con el niño, un padre puede encontrar la forma de interactuar con él durante la sesión y aprovechar las oportunidades de aprendizaje intercaladas en el programa.
  • Los pequeños que empiezan a ver la tele antes de los tres años presentan, al llegar a los seis, dificultades para aprender a leer.

SUGERENCIAS DIDÁCTICAS

  • Si tu hijo es un bebé pequeño juega con él, léele, cántale, salgan a pasear, llévalo a un parque, etc…, pero atiende a la recomendación de la AAP y no lo sometas al sobreestímulo que representa el televisor.
  • Modifica tus propios hábitos televisivos, y no mires ningún programa mientras el pequeño está en vigilia. Aprovecha ese tiempo para crear un vínculo profundo con tu pequeño y conocerlo mejor.
  • Cuando tu pequeño supere los tres años, atiende a las recomendaciones de las asociaciones pediátricas de diferentes países que recomiendan no más de una hora diaria de televisión entre los 3 y los 6 años, y  supervisa también la buena calidad de los programas que vean.
  • Instálate en el sillón con tu hija o hijo, elige el programa y quédate con él, con el fin de permitirle comentar, preguntar, responder y explicar. Esta actitud “activa” frente a las imágenes permite al niño tener perspectiva respecto a éstas, adquirir costumbres críticas (ya no reciben las imágenes de forma literal), en resumen, estructurarlas.
  • Explícale, por ejemplo, cómo se hacen los dibujos animados, explícame como se logran los efectos especiales, háblale de los estudios de televisión. En definitiva, en este campo, ayúdale a distinguir entre ficción y realidad.
  • Procura que no vea televisión siempre a la misma hora y siempre el mismo programa, pues puede convertirse en una especie de cita, rutina u  obligación. Para evitar discusiones, propónle otra actividad a la hora del programa, y por supuesto, ¡no hables del mismo!
  • En ningún caso es recomendable que los pequeños vean televisión en las primeras horas del día, excepto tal vez los fines de semana. La mañana es el momento del día en que el cerebro infantil está más receptivo. Prefiere el final del día, pero tampoco demasiado tarde.
  • Sé firme con los horarios y decisiones sobre la programación televisiva que tomes. Indícale al pequeño las reglas y cúmplelas. Cuando se pasa la hora permitida, apaga la tele.

LA TELE, LOS BEBÉS Y LOS NIÑOS PEQUEÑOS

Los bebés necesitan interactuar con los adultos. Ese intercambio constante de estímulos es fundamental para el desarrollo de su cerebro y de sus facultades emocionales, intelectuales y sociales, cosa que no ocurre si se usa la tele como niñera.

Y los ratos en que se entretengan solos, es preferible que lo hagan con juguetes y objetos que puedan manipular o, sencillamente, que se dediquen a gatear y a explorar la casa, bajo nuestra supervisión.

A esta edad tan tierna el efecto “hipnótico” de la televisión, aunque los mantenga quietos, es completamente desaconsejable.

Las imágenes son impresionantes para los niños, en sentido literal: dejan una huella en su psiquismo. Esto es así para las “buenas” imágenes, las de los libros infantiles, por ejemplo;  pero lo es sobre todo con las imágenes violentas, contra las cuales un pequeño no puede defenderse: está invadido literalmente por éstas, sin ningún medio, ni cultural ni psíquico, de analizarlo. A esta invasión siguen dos consecuencias: la alteración mental, con su séquito de pesadillas y miedos irracionales, y también, problemas de comportamiento: agresividad o  imitación de conductas vistas en la pantalla. Sólo observemos las reacciones del niño pequeño delante de la tele:     ¿se trata de un programa ruidoso, agitado? Puedes esperar la excitación, carreras y gritos, y probablemente una mala noche,  a partir del momento en el que apagues el aparato.

TE RECOMENDAMOS:

LIBROS:

Bermejo Berros, Jesús; “Mi hijo y la televisión”; Editorial Pirámide; Madrid, España; 2006.

En este libro, el autor expone como los niños están expuestos a la influencia de la televisión precisamente en una fase de sus vidas en la que adquieren hábitos, actitudes y comportamientos que contribuyen a formar (o a deformar) su personalidad en desarrollo. Por ello, los adultos, y en especial los padres y las madres, deben vigilar y guiar a sus hijos en su contacto casi cotidiano con este medio de comunicación para que obtengan de él aquellos beneficios que puede proporcionarles y eviten los innegables perjuicios que también puede ocasionarles.

Este libro ofrece información, pautas y orientaciones a padres, madres y educadores para guiar a los niños en su relación con la televisión, respondiendo, entre otras, a estas cuestiones: ¿en qué y cómo influye la televisión en los niños?, ¿aprenden algo con ella?, ¿puede ayudarles a pensar mejor?, ¿qué programas les perjudican y cuáles pueden serles beneficiosos?, ¿en qué pueden colaborar padres, madres y educadores?

QUÉ DICEN LOS NIÑOS

-¡Yo, Pocoyo, yo, Pocoyo! – (Arantza, dos años y medio, llorando y exigiendo a su mamá prender la televisión para mirar su programa favorito).

About these ads
Categorías:General Etiquetas:
  1. Marilu Ortiz
    octubre 13, 2012 en 6:41 pm

    El tema tiene para rato. En ocasiones hasta satanizamos a la TV. Personalmente creo que la TV debe estar “lejos” del alcance de los pequeños, si bien es cierto que habría que buscar la “calidad” en algunos programas, resulta que olvidamos los comerciales en donde se ejerce un gran poder subliminal. Me cuestiono si la TV debería estar en la Sala, al igual que a los niños, los adultos prendemos el aparato porque lo tenemos en el dormitorio y en estudios recientes se ha demostrado que también afecta a la larga resultado que da: insomnio. Considero que a cualquier edad habrá que medir el tiempo que se tiene prendido el televisor. Pero por favor a los mas pequeños: ¡NO!

  1. No trackbacks yet.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: